HARRY POTTER SE DESPERTÓ GAY
by Elenis ;)

 


Leed los disclaimers de la Parte 1, capullos...


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PARTE 2

 

La mañana fue muy aburrida. Harry había pensado que la "celebración" a la que se refería Dumbledore animaría las clases, o que los profesores les dejarían tiempo libre por ser el último día; pero no ocurrió ni lo uno ni lo otro. En clase de Historia, dieron la caza de brujas lesbianas y sus costumbres rituales en el siglo XIX. En Herbología, la profesora Sprout -que parecía un tanto frustrada- les enseñó la reproducción asexual por gemación. En Transformaciones, una animada (¡más que nunca!) profesora McGonagall les mostró cómo había que hacer para convertir un simple zapato en un complejo objeto sexual (que, en la opinión de Harry, sólo podían usar las chicas, pues a él le daba grima la sola idea de meterse aquello).

-¡Muy bien, muy bien! -dijo la profesora McGonagall, mientras se comía el juguete de Parvati Patil con los ojos. Era dos pulgadas más grandes de lo normal-. Pero no le has puesto correas. Las correas son indispensables para atárselo, si se desea tener sexo lésbico. De todas formas, parece que funciona muy bien... ¿alguien podría probarlo para comprobarlo? Una chica, por favor.

Pero los ruegos de la profesora no fueron atendidos por ninguna de las compañeras de la clase de Harry, demasiado ocupadas en sus propios asuntos. Al final de la hora McGonagall les pidió sus objetos transformados ("para evaluarlos", aseguró) y salió disparada con ellos hacia la enfermería. Hermione fue practicando con la varita mientras caminaban hacia la siguiente clase, Adivinación, hasta que se despidió de Harry en la puerta. Para entonces, había convertido unos diez candelabros en juguetes de forma parecida.

La profesora Trelawney se encontró seriamente molesta por el comportamiento de sus alumnas predilectas, Lavender y Parvati. Lavender parecía haber pensado que Padma y Parvati se parecían demasiado, al menos físicamente, y su flirteo con su amiga resultaba tan evidente que hasta Dean y Seamus dejaron sus juegos para observarlas. Harry miró a Ron. Estaba en un rincón, solo y con la nariz pegada a la bola de cristal, mientras que la profesora Trelawney predecía catástrofes, desengaños y ETS varias para quienes tuvieran sexo en los próximos días. Tuvo ganas de hablar con él, pero se contuvo; él era el héroe, y su amigo-vasallo debía aceptarle tal como fuera. No podía ponerse a su nivel.

La última clase del día era Pociones. Los alumnos de Gryffindor y Slytherin fueron a la mazmorra de Snape, pero allí se encontraron con el profesor Flitwick, quien les informó de que Snape se hallaba indispuesto y no podía atenderles. Más adelante se enteraron de que Snape estaba en desacuerdo con las ideas de Dumbledore sobre determinadas fiestas muggles, y que había tomado una poción de su inventiva para evitar los efectos del hechizo que Dumbledore había lanzado sobre Hogwarts. Pero dicha poción, por lo visto, había entrado en conflicto con ciertos sentimientos escondidos en lo más recóndito de Snape -algunos les ponían nombre: James Potter, Lockhart, Lupin-, lo que había causado que el profesor se descompusiera y se encerrara en su despacho, clamando que no quería ver a nadie. En cualquier caso, Harry y los demás Gryffindors estaban contentos de no tener que ver la ganchuda nariz de Snape aquel día, no así como un amplio grupo de chicos de Slytherin, que parecían desilusionados. Uno apretaba contra su pecho un osito negro con una serpiente enroscada, y otro miraba con desolación una tarjeta que llevaba estampada un gran corazón.

Hermione y Harry pasaron el tiempo que quedaba en la biblioteca (para disgusto de Harry, que comenzaba a echar seriamente a Ron de menos) y luego fueron a comer. Se sentaron enfrente de Ginny, que como siempre se sonrojó. Sólo que esta vez a Harry le dio la sensación de que no era él quien provocaba esa reacción en la chica.

-¿Sabes si alguien ha encontrado la cosa esa tan preciada? -preguntó Hermione.

-No. No tengo ni idea -respondió Ginny-. Pero creo que no. Malfoy y sus amigos están buscándolo. También Cho y esa chica de Beauxbatons..., pero como no saben siquiera qué es...

-Pequeño, y Dumbledore lo adora -meditó Hermione.

-Dumbledore estaba últimamente obsesionado por la música -aseguró Harry, recordando la última vez que había visitado el despacho del director-. Hacía cantar a Fawkes todo el rato. Apuesto a que tiene algo que ver con eso.

-Bueno Harry, tú sueles apostar mucho y pocas veces se cumple -metió cuchara Seamus, que estaba sentado cerca.

-¡Calla! -dijo Harry con aspereza-. ¿Dónde está Ron?

Ginny señaló al extremo más alejado de la mesa.

-Allí -dijo-. Está enfadado.

Ron comía en silencio, medio tapado por su pelo rojo, con tanta rabia que dejaba caer en el mantel la mitad de cada cucharada que se llevaba a la boca.

-¿Más todavía? -Hermione hizo girar los ojos-. ¿Qué ha pasado ahora? ¿Neville ha intentado ligar con él?

-No... Es que ha visto eso -Ginny se ruborizó de nuevo, e hizo un gesto en dirección al otro lado.

Harry miró, pero entre tantas dulzuras no pudo distinguir nada especial. Mucho chico guapo de Gryffindor, sí... De pronto Hermione le tiró de la manga. Tenía que ser muy fuerte, se dijo, o Hermione no se comportaría así. Entonces lo vio. Era un cuadro muy tierno, muy interesante y también algo excitante, pero sin duda alguna no apropiado para niños, a su modo de ver. Lee Jordan estaba en medio, como un sandwich, y los gemelos parecían tener desde luego más interés en él -y en el otro Weasley- que en la comida. No cabía duda de por qué el conservador Ron se había molestado.

Twincest! -siseó Harry-. Qué mentes más pervertidas tienen algunos.

-Bueno, supongo que estaban demasiado unidos -dijo Ginny-. Nunca se separaban el uno del otro. Pensaban igual... tenían los mismos gustos... Y supongo que tampoco podían dejar aparte a Lee Jordan. Se había convertido en su amigo del alma.

-Uf -dijo Hermione, moviendo la cabeza-. Desde luego, lo está disfrutando. No sé. El único twincest que me resultaría sexy es el de Padma y Parvati.

Harry arrugó la nariz. En ese momento, Angelina Johnson y Alicia Spinnet, que se sentaban delante de los gemelos y Lee, dejaron escapar algo parecido a un ruido ahogado de disgusto. Ginny, Hermione y Harry observaron y comprobaron que sus bocas estaban pegadas, de forma que no podían separarse. Fred y George, aún abrazados a Lee, se reían y bromeaban sobre el asunto. Fred dijo que se les pasaría en tres minutos, contados con reloj.

-Bueno, aun con el fluff romántico les queda algo de su carácter inicial -comentó Hermione, y Ginny la miró con tal dulzura que Harry llegó a preguntarse si no estaría estorbando.

Terminaron de comer en silencio. Hermione y Ginny se echaban vistazos cada vez más descarados, y cuando Hermione extendió la mano para coger la nata (había fresas, todo un lujo para Hogwarts), Ginny puso la suya sobre la de la joven bruja. "Tranquila, yo te la alcanzo", pudo escuchar Harry; Hermione le dedicó una sonrisa. Al poco tiempo, las dos chicas estaban mirándose la una a la otra con ternura. Harry , que se estaba aburriendo bastante con el tema, vio que estaban coloradas, y al levantar ligeramente el mantel observó que había más actividad debajo de la mesa que encima. "Genial", se dijo, "ahora están haciendo piececitos. Sin Hermione, ¿qué voy a ser? ¿Un héroe solitario? Bueno, no está tan mal... Pero ¡no!, yo soy Harry Potter, El Niño Que Vivió. Tengo derecho a tener admiradores, quiero decir amigos".

Volvió a mirar a Ron. Parecía tan abandonado; se secaba los ojos con el dorso de la muñeca. Y seguía siendo sexy. Harry se levantó decidido.

-Hermione -dijo-. Voy a buscar a Ron. No podemos seguir enfadados con él.

-¿Uh? -preguntó Hermione, momentáneamente distraída de su magreo pedal-. Harry, tú eres siempre el que no quiere reconciliarse...

-Me da igual -aseguró, y se encaminó hacia su viejo amigo. Hermione suspiró y lo detuvo:

-Harry, espera, voy contigo.

-No, si no hace falta que vengas, no sé si te has dado cuenta en todo este tiempo de que no podrías importarme menos... -Harry se calló, porque se percató de que estaba siendo demasiado sincero.

-Ya lo sé -dijo Hermione furiosa-. Pero mira, Ron a mí sí me importa, y después de todo sigue siendo mi novio.

Y dicho esto, se encaminó hacia el chico pelirrojo. Ginny llamó la atención de Harry:

-¿Es verdad lo de que aún es su novio? -dijo, incrédula.

-En teoría, sí -respondió Harry. Ginny pareció desencantada ("¿Por qué tuve que nacer la última?").

Harry se volvió hacia Ron. Hermione se había sentado a su lado, al final de una mesa casi vacía, y le hablaba en voz baja. Ron negaba testarudamente con la cabeza y en varias ocasiones trató de ignorarla. Harry captó las palabras ("inmoral", "contra natura" y "vicioso"). Ron se ponía más y más rojo. Finalmente Hermione, harta, gritó:

-¡¡¡¡NO SEAS GILIPOLLAS, QUE A TI TE PONE HARRY COMO AL QUE MÁS!!!!

Varios chicos de Hufflepuff y Gryffindor, que aún pululaban por el comedor, dieron su aprobación al respecto. La cara de Ron adquirió entonces un tono más intenso que su cabello. Después de eso, pareció volverse dócil como un corderito. No pasó mucho tiempo antes de que Hermione lo trajera de la mano.

-Ya está -dijo con una sonrisa-. Pide perdón, Ron.

-Sssientohabersidotanborde -murmuró el mago en tono apenas audible-. A partir de ahora, intentaré abrirme de mente. Y soy... soy...

-Gay -le ayudó Hermione con un susurro.

-Gay -musitó Ron. Tras esto, pareció relajarse un poco. Tomó aire y fue capaz de mirar a Harry a la cara.

-Magnífico -dijo Hermione, y se puso de puntillas para darle un sonoro beso en la mejilla-. Ahora creo que debes saber la verdad, Ron. Yo soy lesbiana.

-No me digas -Ron puso los ojos en blanco-. Por un momento casi llegué a creerme que las miradas que le lanzabas a mi hermana el verano pasado eran puro cariño fraternal.

-¿El verano pasado? -preguntó Hermione, extrañada.

-En cualquier caso -dijo Ron, y apretó la mano de ella entre las suyas-. ¿Esto significa el final de nuestro gran amor?

-Puesss... creo que no se puede hacer nada por evitarlo, Ron -dijo Hermione, y acarició con tristeza la cara de su ex novio-. Pero yo siempre te querré, aunque sea de manera platónica, recuérdalo.

-Éramos la pareja perfecta... -se quejó Ron, y besó aquella otra mano.

-Pero Ron, ¿qué somos nosotros, una sola pareja hetero interesante, frente a todas las maravillas del slash? ¿No merecemos ser sacrificados en aras de un bien mayor? -dijo Hermione, angustiada.

-Sí..., claro que sí- le dio Ron la razón. Ambos se echaron una mirada que rivalizaba con las de los mejores pairings slasheros.

-¡Ejem! -llamó Harry la atención-. Bueno, ya que estamos poniendo las cosas en claro, me gustaría decir que también soy gay. De los buenos, los llenos de glamour, cicatriz incluida -dijo, y se levantó un poco el pelo para que sus amigos la viesen.

-¿Y tú, Ginny? -preguntó Hermione-. ¿Eres lesbiana?

La hermana pequeña de Ron estaba escribiendo algo en una servilleta. Al notar que se dirigían a ella, se sobresaltó e hizo desaparecer la pluma mediante un hechizo. Le entregó la servilleta a Hermione.

-Lee esto y después me dices lo que tú crees -dijo, y salió corriendo como alma que lleva el diablo, a la vez que gritaba algo que sonaba como "¡Hermione Granger está como un tren!".

El rostro de Hermione volvió a adquirir una tonalidad rosácea mientras leía lo que Ginny había escrito. Ron estiró el cuello.

-¿Qué es, Hermione?

-Leedlo si queréis -Hermione les pasó bruscamente la servilleta-. Me voy. No me busquéis en toda la tarde, nos veremos en la fiesta.

-No irás a estudiar, ¿verdad? -se escandalizó Ron.

-Voy a orientar hacia otro lado mis investigaciones -Hermione babeaba con anticipación-. Lo dicho. Hasta luego.

Se marchó, probando el encantamiento que McGonagall les había enseñado: "¿Cómo era? ¿Cunnifellatio? No, no, cunnilinguae. Sí, eso, cunnilinguae". Ron soltó un profundo suspiro de cansancio cuando leyó el poema de Ginny:


    Tiene los ojos marrones como excrementos de gato
    y el pelo enmarañado como las ramas de árbol.
    Quisiera que fuera mía, porque de todos es la favorita,
    la chica más empollona lista, diestra y hábil con la varita.

    (Hermione, estaré en el cuarto de baño de Myrtle... No creo que un fantasma se escandalice por nada, y tampoco puede ser considerado voyeurismo, porque está muerta)


-¡Pero esto es una vulgar copia de aquello que me escribió a mí en segundo! -se quejó Harry, herido en su orgullo.

-Mi hermana sigue mostrando el mismo talento y delicadeza para la poesía que siempre -se burló Ron, y lanzó la servilleta lejos-. Excrementos de gato... algún día tendré que decirle que esas comparaciones no son románticas. En fin, con Hermione sí le ha funcionado. ¿Qué hacemos ahora, Harry?

Harry se percató de que se había quedado a solas con Ron. Y nunca mejor dicho, porque el Gran Comedor se hallaba completamente desierto.

Si no hubiera llevado gafas, la pasión de su mirada habría deslumbrado a Ron. Las palabras de Hermione, "que a ti te pone Harry como al que más", le retumbaban en los oídos. Ron le devolvió la mirada tímidamente. Tímido era aún más sexy, Harry pensó.

-¿Qué crees tú que podemos hacer? -dijo, y el último verbo fue prácticamente un jadeo ronco.

-Bueno -contestó Ron, y se frotó la barbilla-. Podríamos buscar ese algo maravilloso, a ver si lo encontramos. Con nuestra habitual fortuna... Tú te llevarás los honores y yo me quedaré al margen como siempre, pero ya lo tengo asumido.

-¿Sólo eso? -preguntó Harry decepcionado.

Ron se encogió de hombros. Al ver que Harry extendía las manos hacia él, se puso nervioso.

-Es-escucha, Harry, no estoy preparado para esto. Aún no tengo tan asumida mi homosexualidad. ¡Que me dejes, joder! -se enfadó-. Mira, vamos a buscar la cosa esa y no se hable más. Después ya veremos, ¿vale?

Harry tuvo que ceder. Ron y él caminaron por el hall, discutiendo dónde podría encontrarse; no tenía ningún sentido ponerse a buscar por el primer lugar de Hogwarts que se les ocurriera. Eso si no consideraban que "la cosa" podía estar en Hogsmeade o sus afueras... No, Dumbledore se había referido exclusivamente a los terrenos del colegio.

-Dices que ha de ser algo relacionado con la música -meditó Ron-. ¿Qué puede producir música aquí?

-Los gramófonos, Snape cuando se ducha, las sirenas...

-¡Eso es! -gritó Ron-. ¡Las sirenas! Harry, probablemente a lo que se refiere Dumbledore es a un niño tritón. ¡Por eso decía lo de "es pequeño"! ¡Y lo adora, porque Dumbledore sabe comunicarse con las sirenas!

-Pero ésa no es razón suficiente, Ron -dijo Harry. Su amigo frunció el ceño.

-¿Y tú qué sabrás de las correrías de Dumbledore? A lo mejor no es tan bueno como lo pintan... Yo voto por que nos acerquemos al lago y al menos echemos un vistazo. Además, hace calor. ¿Tienes branquialgas o algo parecido?

-No -respondió Harry.

-Bueno, ya nos inventaremos algún hechizo con latinajos. ¡Venga, date prisa! No querrás que Malfoy lo encuentre antes que nosotros.

Ron echó a andar hacia el enorme lago de Hogwarts, seguido por Harry, a quien no le hacía ninguna gracia la idea de volver a bucear allí. En las profundidades vivía un pulpo gigante, además de grindylows y unas sirenas que nada tenían que ver con las representaciones tradicionales; eran criaturas grotescas, de pelo verde y brillantes ojos amarillos. Harry sintió un escalofrío al pensar en la última (y única) vez que se había metido en el lago, para salvar a Ron... Sí, si es que él era tan bondadoso, tan capaz, tan noble, tan...

-¡Harry!

Los pensamientos de Harry se desvanecieron y se dio cuenta de que estaba frente al lago. Ron miraba la superficie del agua con recelo, como si esperase ver a un sirenito surgiendo de pronto de ella. Después, con un suspiro, comenzó a desabrocharse la capa.

-¿Qué haces? -preguntó Harry.

-Habrá que zambullirse para buscar, ¿no? No quiero mojarme la única capa limpia que me queda.

-Oh, sisisisisisí- dijo Harry, cuyas partes bajas recobraban súbitamente la alegría de aquella mañana-. Espera, que te ayudo.

Pero no bien hubo posado sus manos en Ron, un tremendo grito rasgó el aire. Oyeron chapoteo unos metros más allá, y a una voz clara gritar "¡Relaxo!". Después de eso, hubo gruñidos y más chapoteos. Ron y Harry, consciente de sus deberes de héroe, corrieron hacia ese sitio. Vieron cómo Fleur Delacour trataba de liberarse de un par de sirenas que pretendían arrastrarla hacia el fondo, mientras que Cho Chang les lanzaba hechizos que apenas servían de nada, pues las sirenas eran criaturas muy lujuriosas. Y más aún si la que se les ponía delante era en parte veela, como ocurría en ese caso.

Quetejodanunpocus! -chilló Harry, apuntando a la sirena de la izquierda.

Sueltaalatiabuenus! -aulló Ron.

Dio resultado. Las sirenas soltaron un rugido de dolor y dejaron libre a Fleur, que nadó hasta la orilla. Allí la recogió Cho, la abrazó y la tumbó sobre la hierba. Fleur tenía cortes y heridas por todo el cuerpo, y su pelo plateado parecía verde de tantas algas que tenía encima.

-Muchísimas "ggacias"- jadeó Fleur -. Os "daguía" un beso, "pego cgueo" que hoy no "pgocede".

-Estábamos buscando el ser preciado de Dumbledore -gimió Cho-. Pensamos que podría ser un pequeño tritón, o una criatura marina... Por lo visto, nos hemos equivocado de medio a medio.

-¿Por qué? -preguntó Ron.

-Bajé con el casco-"bugbuja" a la "mogada" de las "siguenas" -explicó Fleur-. "Follag", follan más que los humanos, a su "manega", "pego" sólo se "guepgoducen pog" huevos. De ellos salen ya adultos. ¡Nunca nos habían explicado eso!

-Y sin embargo, casi me la violan -dijo Cho, y apuntó a las heridas de Fleur-. Curo, curo y curo -su acción trajo una sonrisa a los labios de la francesa.

-Me "cugan" más tus besos, ma chérie -susurró, y la atrajo hacia sí. Harry estuvo a punto de sugerir marcharse, pero Ron parecía irritado.

-Os está bien empleado. ¡Tritones y sirenas! ¿Quién podría pensar en tritones pequeñajos y sirenas pariendo? No hace falta ser Hermione para saber que las sirenas se reproducen por huevos. Si después de todo, son como pescadillas.

-¿Vendréis a la fiesta? -preguntó Cho Chang, ignorando los comentarios hirientes de Ron.

-Claro -aseguró Harry.

-He "pguepagado" un "númego" bastante bueno -Fleur se sentó y empezó a quitarse las algas del pelo-. Supongo que "gustagá". Va "acogde" con el día. "Kgum" iba a "venig" también a "haceg" una "demostgación" de quidditch, "pego" se "fgactugó" una "piegna" en el último momento.

-Vaya, lo siento -dijo Harry-. ¿Mantienes contacto con Krum? -recordó aquellos tiempos de penas y glorias, cuando había vencido a los otros campeones (Durmstrang-Krum, Beauxbatons-Fleur, Hogwarts-Cedric). Él era el mejor, por supuesto.

Fleur pareció algo incómoda.

-Es mi novio -dijo-. "Ahoga" vivimos juntos en "Paguís".

-Oh -sólo pudo articular Harry, mirando alternativamente a Fleur y a Cho.

-¿Cómo? -Ron se rascó la oreja-. Creo que no entiendo.

-No tienes que "entendeg" nada -dijo Fleur molesta-. "Fgancia" es la "tiega" de los ménages à trois.

-Pero yo ya te he explicado mil veces que lo que quiero es sólo un rollete de verano, Fleur -aseguró Cho-. No tienes que comerte la cabeza con esas cosas.

-¿Y si "estuviega enamogada"? -se obstinó Fleur.

-¿Tú?... Bueno, en ese caso, siempre queda Hermi...

-Vámonos, Harry -suplicó Ron con un escalofrío, y Harry le hizo caso.

 

Adelante a la parte 3 (final)


 

z Emilín: amazalia@hotmail.com +

ofrío, y Harry le hizo caso.

 

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