Me daba la sensación de que un sitio de contactos así tenía que existir. No me he equivocado. De hecho hay varios, sólo que los otros no parecen tener mucha afluencia de público.
Y oye, la tajada que cobran éstos no es pequeña. ¿Nos estaremos perdiendo el pelotazo del siglo? No digo el amor, sino las páginas de contactos, coño. Teniendo en cuenta que:
a) cada vez nos vamos a deslocalizar más
b) geeks, nerds, frikis en general, son los más deslocalizados
... lo mismo montamos frikimatch.com, le añadimos un par de juegos en cooperación con alguna empresita, un foro para hablar de ESDLA y nos hacemos como Bill Gates.
EL BLOGUERO ESCRIBE: Estaba yo con un grupo de personas, que según se desprende de mi escritura son bastante más lerdas que yo, y éstas se encontraban realizando actividades tontas. Entonces yo realicé una actividad que me destacó por encima del resto y me tipificó como ser diferente, más listo, mucho más rebelde y outsider, y tal como cuento esto, bastante más gracioso. El resto se quedó desconcertado ante mi inteligencia, mi cualidad de ser extraordinario y mi humor, que debido a sus limitaciones no llegaron a apreciar en su totalidad.
EL LECTOR PIENSA: ¡Qué lista es esta persona! Jajaja, ¡qué graciosa! ¡Qué extraordinaria! ¡Sólo le puede pasar a ella!
LA REALIDAD: El bloguero probablemente no dijo la mitad de cosas que pensó; la gente a su alrededor seguramente no se estaba comportando de forma tan tonta como él los pone; y la actividad superior que realizó, si es que de verdad la realizó, no tuvo relevancia en su círculo. De hecho, habría pasado desapercibida, como la mayoría de blogueros en sus entornos habituales, de no ser por que ahora es convertida en entrada de un blog. Puede que el mundo esté lleno de estúpidos, pero vaya, el bloguero tampoco es Einstein, por mucho que hiera su orgullo admitirlo. Y dicho delicadamente, tiene mucha fantasía; quizás por eso se dedica a escribir en sus ratos libres.
Tengo un pequeño romance con la vieja canción de It's My Party. Hoy la iba tarareando en el bus.
Conductor: ¿Qué cantas?
TouristBusWorker: Oh, eh, nada, una musiquilla que estuve escuchando ayer y se me ha pegado.
Conductor: ¡Ah! La del cinturón, ¿a que sí?
TBW: No, no. Es esa clásica de... (Hace performance para él.)
Conductor: (Contempla como si viniera de otro planeta.)
El tema me remite con mucha facilidad a los mundos de internados y faldas por debajo de la rodilla. Casi todas estas canciones de finales de los cincuenta y principios de los años sesenta lo hacen. Era el comienzo de la macroexplotación teenager. Y tanto la letra como la forma ejercen en mí la atracción típica de los motivos que ya nacieron rozando el cliché y ahora, repetidos hasta la extenuación y asesinados por la cruel obsolescencia (*), casi han logrado estar más allá de él. Deberíamos inventar una palabra para estos productos: ¿ultracliché?
Sea como sea, no me digáis que el efecto del estribillo no es inmediato. La pobre chica-cantante da una fiesta. Es su fiesta. Y su chico, el Johnny (¡malo!), ¡la deja tirada para irse con esa perra de la Judy, de la que no sabemos nada (la Wikipedia sueña), pero podemos afirmar, sin género de dudas, que es una perra! Qué humillación. Qué tentaciones de suicidio. Y la chica, medio escondida entre sus vinilos y sus rizos de bigudíes, con las mejillas rojas y húmedas, maquina su venganza a la vez que reclama su derecho a decidir sobre sus lágrimas: "it's my party and I'll cry if I want to, cry if I want to, cry if I want to...". Aw. Que alguien me alargue un pañuelo, por favor.
Lo de la venganza no ha sido gratuito. De hecho, esta canción es una de las pocas que conozco que tiene continuidad con otra: Judy's turn to cry. Yo no sé a quién se le ocurrió eso de escribirle una secuela más blytonescamente moralizadora, y además, me parece una birria comparada con la otra (por no decir una copia). Pero que sepáis que la prota puso a Judy (¡perra!) en su sitio, porque le re-robó a Johnny mediante la cuidada estrategia de darle celos. Ouh, no sé yo quién es más perra a estas alturas, si cualquiera de ellas dos o el memo de Johnny, que primero le regala un anillo a Judy en las mismas narices de la otra y después le pone un ojo morado al tipo que la besa.
Resulta gracioso que la historia de la música pop se haya compuesto de álbumes con canciones sin ningún nexo unas con otras. En ocasiones he visto algún disco de grupos metaleros o independientes que sí cuenta una historia en bloque, pero es raro. En general, si algunos artistas intentan dar unidad al producto, es más mediante signos estilísticos o... cambiando de apariencia cual serpiente cada vez que sacan disco nuevo.
Como me he puesto nostálgica, ahí va una enumeración de otros artistas y canciones que suelo escuchar para escribir sobre las chicas de Gaylands: todas las de la jovencita Petula Clark (británica, como Helen Shapiro, que cantó It's My Party antes que Lesley Gore ;)), el archifamoso Sugar Sugar (todavía me fascina que una canción pueda decir honey oh sugar honey baby sin respirar y sin sonrojarse), Living Doll del otrora empalagoso Cliff Richard... y varias de Gerry & The Pacemakers, The Mamas and the Papas, y hasta alguna de Simon & Garfunkel. Y, mucho, Sugar Baby Love de The Rubettes, pese a que ya es del 71. Pero es que, cómo expresarlo, sugar baby love. Tiene todo el espíritu. Cualquier canción que diga esas tres palabras seguidas es susceptible de ser ultracliché y por tanto apostarse en la frontera de lo ultrañoño, con la espalda vuelta hacia el abismo de lo ultratenebroso. Me han dicho que todo está muy próximo en los ultramundos.
(*) Recuerda, mundo, que los jóvenes del 2030 se reirán de nuestras modas y convenciones de la misma forma que ahora nos reímos nosotros. ¡Recuerda, porque los medios tienen la capacidad de fagocitar el pasado!
P.D.: En cuanto a Ponte el cinturón (que yo lo sé, la mayoría pasaréis del resto de letritas de esta entrada), ¿por qué la DGT no hace una campaña con la canción? ¿Qué puede pasar, que la gente no lo encuentre serio? Bah, pero si hay demasiada seriedad en el mundo. Yo siento mucha simpatía por las canciones tontas, los "artistas" descabellados y los One-Hit-Wonders, no sé por qué. Amo a Laura forever. Y La bomba. Y Aserejé. Y La, la, la. Y Opá. Y Saturday Night, tidididadidadadá. Me haría una camiseta superchupiguay con todos.
Actualización: Tenía que ser. Lesley Gore entiende. Por cierto, hasta que la vi en persona estaba segura de que era un tío; mi ignorancia de los nombres con variante masculina (Leslie) y femenina (Lesley)... aunque en mi defensa debo decir que he visto muchas mujeres llamadas Leslie, así que no veo por qué no podía ser al revés. Y por eso, cuando la vi me resistí un ratito a bajar del burro, aunque ahora me parece ridículo. Pero que os lo diga Adhara...
Me alegro mucho de no haber estudiado para las oposiciones de RTVE. Habría dado igual. Sólo logrará pasar el corte quien se lea dos periódicos a fondo todos los días. (Aunque también ayuda eso de dejar sin contestar las preguntas que no se saben, porque las respuestas incorrectas descuentan, querida Elenis. Bueno, ha sido divertido. Y después hasta fui a un karaoke.)
Aparte de eso, me gustan mucho los trabajos que tengo que hacer para la uni este verano, aunque me estrese la idea de que debo entregar los CINCO dentro de seis semanas escasas. Me veo sin dormir los últimos días de agosto. Además, uno de los problemas de analizar películas es que suelen durar dos horas; me paso más tiempo "comprobando" el material que escribiendo sobre ello (¡como si esto fuera una novedad!).
Aquí van mis retoños en forma de idea.
- Para la asignatura de Cine e Iconología estoy redactando un tocho sobre el transformista o travesti (masculino) como motivo visual. Ya llevo recopiladas nosecuántas películas con escenas de hombres en faldas, y lo que me queda. Me baso en Goffman y sus estudios sobre construcción de la identidad social; también los que tienen que ver con el género sexual. La parte más propiamente iconológica del trabajo todavía me queda un poco floja (ya sabemos que lo mío no son las pinturas), pero aún tengo tiempo para fortalecerla. Como mi cabeza corre más que mis manos, ya ha previsto una posible segunda parte acerca de la mujer travestida, idea que me esfuerzo de momento por relegar.
- Para la asignatura de Cine y Tragedia me he ofrecido con alegría a hacer un trabajo acerca de los mundos adolescentes y la tragedia en el cine. En principio, tengo pensado partir de James Dean y Rebelde sin causa para acercarme después a los mundos de las bandas juveniles como West Side Story, Rebeldes y Foxfire. (¿Habéis visto Rebeldes? El otro día la vi y lloré como una magdalena. Aunque vaya adaptación menos adaptada, si es la novela línea por línea. Y Ralph Macchio, OMG.) Mi profesora de catalán, a la que los niños y jóvenes le deslumbran de una forma análoga (pero diferente) a mí, se ha ofrecido con entusiasmo a "si quieres intentar hacerlo en catalán, yo te lo corrijo". No sé si será mucho intentar, pero ahí está la propuesta.
- Para Pintura y Cine todavía tengo que redactar bien un trabajito sobre Sarah Lucas y sus influencias del cine pornográfico. Es el que menos me motiva, no porque Sarah Lucas no me guste --aunque reconozco que soy más tradicional en mi concepción del arte, qué le vamos a hacer; no puedo dejar de pensar qué haría la persona que compró Dos huevos fritos y un kebab, porque es una obra que necesita ser renovada cada día--, sino porque me da la sensación de que su discurso se ha quedado un pelininín anquilosado y ya no resulta tan transgresor como a principios de los noventa. Pero mira, he reunido una bonita colección de fotos de Bettie Page y de tórridas escenas de películas porno famosas. No hay mal que por bien no venga.
- Para Ficción y No Ficción Interactivas voy a escribir acerca de los nuevos videojuegos, y creo que me voy a centrar en Los Sims, por varias razones. Una de ellas es que he jugado a muchas de sus versiones. Otra es que me llama la atención esa mezcla entre observación y participación, implicación y desapego, empatía multipersonaje y sadismo divino de uno de los nurturing games más famosos de los últimos tiempos. Esa crueldad en lo naïf, esa potencial bisexualidad, esa ideología ultracapitalista. Son adorables. Lo que aún no sé es si voy a centrarme en su narratividad o por el contrario preferiría algo más ceñido al factor emotivo. A mi profesor le hablé más bien de identificación y/o distanciamiento del jugador, porque recordaba también todos estos artículos acerca de los avatares y alter egos en los videojuegos. Por concretar.
- Por último, para los intensos seminarios de El Sustrato Mítico en el Cine de Géneros tengo que... según dice la directora, "dialogar académicamente" sobre un tema tratado. Supongo que descubriré de qué se trata sobre la marcha. Me atrae mucho el de la representación de los salvajes --y cada vez más--, pero tampoco creo que hiciera un mal papel con todo el género de los slasher films y sus retratos de la masculinidad y la feminidad y el asesino que siempre tiene algo femenino y la heroína que siempre tiene algo masculino y la sexualidad asexuada y la sexualidad castigada y blablablá. Yo donde hay adolescentes y sexualidad, estoy, siempre que sean sutiles. Los de verdad son muy molestos; si hubiera querido dedicarles mi vida, me habría hecho profe.
- Gaydar (también conocido en español como maricómetro): díc. de la capacidad de los homosexuales para "detectarse" (reconocerse) unos a otros mediante signos todavía desconocidos, que van desde la sutileza de una pluma de espanto hasta cualquier otra señal confusa para el no iniciado y para muchos iniciados (maneras y temas de conversación, estilo de vestir, hábitos diurnos, etc.). También: díc. de la capacidad que mucha gente presume de tener, especialmente cómico cuando un hetero muy hetero te mira todo serio a los ojos y dice: "pues yo a las chicas las reconozco enseguida, no se me escapa ni una".
Mi gaydar funciona de una forma bastante desigual. Entre otras cosas, porque le molesto con el pensamiento constante: "¡oh, pero no hay que hacer caso de los estereotipos!". ¡Mal! ¡Los estereotipos existen por algo! Un buen uso del gaydar tiene en cuenta los estereotipos, aunque no se limita a ellos.
Lo que sí tiene mi gaydar es una fijación con los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles que empieza a ser agobiante. Basta con que me llame la atención una película, una canción, un libro, una obra de teatro (por favor, una simple obra de teatro) para que, bingo, su creador/intérprete/actor principal/blablabla resulte ser como poco no-heterosexual. ¡Lo que quiera que haga, vea, lo que quiera que escuche: hombres, mujeres, en el armario de cristal o fuera de él, siempre entienden!
Sí, vale, en los mundos artísticos suele haber más porcentaje. Eso no es excusa. Lo estás haciendo a propósito, malo, para ghettizarme.
Ya me advirtieron que ellos eran raros. No es mentira. Son extraños. Te miran indolentes desde su pelo artísticamente despeinado y su ropa fashionablemente informal, y hacen como que sonríen mientras no te ofrecen los diez céntimos que necesitas. Tampoco hay peleas por ver quién paga, porque cada uno paga hasta su último céntimo y nada más. Nunca sabes lo que están pensando. Ellos pueden ser como tú, ellos te leen, te entienden, pero tú no puedes ser del todo como ellos, no los lees, no los entiendes del todo. No se tocan, se besan poco, y se dan la mano como los europeos. Logran que las canas y las gafas les queden bien y elevarían la moda a categoría de arte. Basculan entre el castellano y el catalán como surferos por las olas de California. Entienden de vegetarianismo, de urbanismo, de enseñanza, de viajes, de conocimientos sanos y ordenados para una vida bien planificada. Les gusta el Mediterráneo, sus olores, hasta los peores; se deprimen sin mar. Y Madrid. Madrid les intriga, les excita, les enerva, Madrid está en sus cabezas de una forma que Barcelona no está en la de los madrileños, como una ex amante infiel en cuyas acciones hay que tener un ojo puesto. No te aclaras nunca sobre si son carcas o progres de manual. Saludan con "hola", como todo hijo de vecino, y se despiden con "que vaya bien" y "deu", y para ellos también es lo más normal del mundo (también usan algún "hasta luego"). Son eficientes. Y fríos. Pero hay que serlo para ser un poco eficiente; y mientras no lleguen al nivel de los alemanes, son un paseo. Yo firmo donde sea para apoyar que son nación. O que no son, si no quieren serlo.
Un turista francés aborda a la TouristBusWorker en el bus.
Turista 1: ¿Flamingo?
TouristBusWorker (agobiadísima): ¿What? ¿Qué flamingo? ¿El animal?
Turista 1: Places for flamingo, ¡dance!
T.B.W.: Aaah. Pues mire, oiga, no sé, alguno habrá. (Duda.) De todas formas, es que verá, el flamingo tampoco es típico de aquí.
Turista 2 (yanqui): Jajaja. ¡No, hombre, no! ¡Aquí flamingo no!
Turistas (sorprendidos y decepcionados): ¿¿What?? ¿Flamingo not from here? ¡Oh!
T.B.W.: Pues... no. Aquí más bien sardana. Es un baile en grupo. Y los fines de semana en el Barrio Gótico... (se da cuenta de que nadie la está escuchando)
Turista 2 (sobrada): Gente poco enterada. ¡Of course, no saben que aquí en Barcelona lo most typical es tango!
Como todo quisqui con un pie en el mundillo de la comunicación, me llegó hace poco más de un mes el anuncio de la convocatoria de oposiciones para RTVE. Y como un 90% de esos quisquis, que somos quisquis sin trabajo fijo y con un qué-hago-con-mi-vida en el cuerpo bien digno de nuestra época, pensé: "Bueno, pues me apunto. Luego ya veré".
Yo no sé por qué pensaba que pasarían varios meses antes de la fecha del examen. Resulta que no. El examen para informador (porque yo paso de presentarme a nada más) es el catorce de julio. De ESTE julio. Yo me he enterado AHORA. Por supuesto, ese día trabajo, y es un poco imposible estar a la vez en el IFEMA de Madrid y en el bus de Barcelona.
- Preparación para el temario de las oposiciones (hasta ahora): 0,0000
- Cálculo rústico de la proporción de personas que se presentan a mi categoría versus las plazas ofertadas: 50/1 (podría ser peor)
- Balance: pffff
Puedo intentar pedir un par de días en el trabajo y bajar a Madrid. ¿Es verdad que te conceden días de fiesta si es para oposiciones (ellos no tienen por qué saber que voy casi con lo puesto)? Me van a colgar de los pulgares. Pero casi me preocupa más eso de que se supone que para informador tenemos que estar puestos en todo, hasta en fútbol, que cómo-tengo-que-decir que me parece muy bien que exista pero su existencia me la suda como ninguna otra. Imagino que en los últimos tiempos he mejorado mi conocimiento acerca de la actualidad, y que el curro que tenía en Madrid ha ayudado, pero aun así, no olvido que me cargué varios parciales de Redacción periodística por suspender los llamados tests de actualidad. Grrr.
Debería intentar las cosas con más ahínco. No hace muchos años que me confirmé a mí misma que no llega a un sitio el más válido, ni el más honrado, sino el que mejor se empeña. Hay que empeñarse y empeñarse bien: sólo eso explica la cantidad de papanatas en los trabajos que hay, pero que han sido corajudos y cejudos y cabezudos en sus empeños. Claro, primero hay que tener claro por lo que merece arrimar el hombro y lo que no. Va a ser ése el problema.