Nimrod (y a quien le pueda interesar), me preguntabas por artículos académicos sobre fanfiction. He encontrado uno en español que creo que marca un antes y un después: no sólo porque es el primer texto decididamente académico que leo en este idioma y sobre este tema, y el primero que ha sido presentado en un congreso, sino porque es el primero que analiza en profundidad aspectos tan interesantes como los conceptos de autoría o literariedad en este fenómeno. Literatura en Internet: el ejemplo de las 'fanfictions', de Carmen Morán Rodríguez.
Hasta ahora nos habíamos contentado con análisis online de "¿qué es fanfiction?, una primera aproximación" y algunos artículillos en periódicos y revistas que eran un remix bastardo de los (mediocres) artículos en inglés. (El último, en la revista Tiempo) A pesar de que esta comunicación tiene, en mi opinión, algunas pequeñas carencias, como el embrollo que se hace con la definición de slash --terreno en el que, acertadamente, no se ha querido meter de lleno, porque quien mucho abarca poco aprieta--, una introducción poco conectada y mucho copieteo crítico de una vieja versión del artículo en la Wikipedia en español, aunque está citada en inglés (Carmen, guapa, ya te vale; podías contribuir ;)), posee algunas de las mejores contribuciones que he podido leer en los últimos tiempos: el concepto de "ficción madre", el miedo de los fanlectores a la súbita desaparición del texto querido y sobre todo, esa brillantísima reflexión sobre el concepto romántico de la autoría en un "género" y soporte que en teoría otorga el poder (deconstructivo y constructivo) al lector.
"Internet subraya todavía con más fuerza esta peculiar posición respecto de lo considerado canónico. Como antes, se combinan sutilmente el afán democratizador y la cultura de masas (aún más de masas y más globalizadas hoy que durante el imperio del fanzine) con un elitismo preciosista y para iniciados (no todo el mundo conoce esa rara edición de Spiderman, ese minuto adicional de Star Wars solo incluido en la edición de DVD para coleccionistas, esa apostilla de Tolkien que dota de un nuevo sentido cierto pasaje de El Silmarillion…). El efecto de estos sobreentendidos culturales se multiplica vertiginosamente por obra del alcance de Internet. A esto se añade el que la red aún reviste a sus usuarios de un cierto crédito: al fin y al cabo, todavía no está al alcance de absolutamente todo el mundo (sin dejar de estar al alcance de todo aquel que se plantee remotamente esto), todavía se siente como algo muy moderno: todavía concede a sus usuarios una cómoda y accesible –¿prefabricada?— sensación de vanguardismo (para todos).""(...) ocurre que nos encontramos con un terreno que ofrece una novedad muy llamativa en cuanto al formato (aunque no siempre, como vemos, en cuanto a contenidos y prácticas), y nos invade el sentimiento de que este territorio podrá ser un material virgen para poner a prueba en él nuestros conceptos teóricos tradicionales, que en la literatura tal y como hasta hoy la conocíamos parecían universalmente válidos, pero que tal vez no funcionen fuera de ese laboratorio ideal, en otra atmósfera, con otra gravedad. Pero, por otro lado, subyace a este furor teorizador otra intención: es como si se quisiera ahorrar al lector la lectura de textos que no le interesan, para que pueda emplear sus muy finitas fuerzas en seguir la búsqueda de los textos que sí le interesen en un ciberespacio que es, inabarcable, y posiblemente, como la Biblioteca de Babel (como el mundo), ilimitado y periódico. Un detalle como este –el que se facilite al lector encontrar una fic a la medida de sus deseos— ¿nos habla de un mayor poder del lector?"
En suma: imprescindible.
La vida tiene unas cosas así como para reírse mucho. Yo en la facultad suspendía todos los tests de "actualidad" que nos ponían y me vi en verdaderos problemas para aprobar la asignatura de Redacción periodística como consecuencia. Luego voy y acabo trabajando en un programa de actualidad social y política, tragándome los telediarios y leyendo periódicos todos los días.
Soy una mujer que se arregla bien poco, si es que puede llamar arreglarse, y consigo un trabajo como encargada en una tienda de joyas, anillos, pulseras, collares... frecuentada por las juanis más puestas de toda la barriada.
Era conocida en mi clase por lo poco cinéfila que era, en comparación con la mayoría de mis compañeros; a mí me gustaba más analizar la televisión, los videojuegos, internet, los multimedia, la literatura de consumo. Y me meto a hacer un doctorado en cine, rodeada de compañeros e investigadores que hablan de cineastas armenios e iraníes como yo digo: "pero a ver, ¿de verdad no sabéis quién es Susan de las Crónicas de Narnia?".
Ahora acabo de llegar a Barcelona. Apenas hablo catalán y lo entiendo con esfuerzo. No sé ni en qué dirección está Esplugues ni en qué calle se encuentra el museo Picasso. Y, ¿qué pasa? Consigo un curro para enseñarles la ciudad a los turistas. ¡A su derecha, la Rambla de Mar, miss! Ah, que eso es el puerto...
Una crítica de la película 300 que he escrito de forma informal... para un sitio donde me han dicho que, por desgracia, es demasiado larga. :) Está sin revisar. Pequeños spoilers.
Sorprende que no haya gustado más
Me atraía muchísimo la impresionante factura visual de 300 y el hecho de que estuviera basada en un cómic que conozco y de unos autores que respeto, así que fui a verla. De estas cosas que dices "no puedo dejarla pasar, aunque sea por los espartanos en calzones". ;)
Me sorprende que no me haya gustado más. La mayoría de gente de mi entorno estaba encantada. Los fans del cómic, porque se parecía al cómic. Los que no tenían ni idea del cómic, porque aun así les parecía una épica emocionante y sangrienta, como tienen que ser las épicas.
El caso es que para mí empezó con tanta, tantísima fuerza --me resultaba emocionalmente tan bestia que me encontraba incómoda sobre mi asiento--, que a la media hora me desinflé. Es imposible mantener ese ambiente onírico de violencia extrema, banda sonora envolvente, cámara lenta y magnificación de todo lo que ocurre durante dos horas sin perder intensidad emocional. Al menos conmigo no funcionó.
Disfrutaba muchísimo del aspecto pictórico y agradecía todas las licencias y los elementos fantásticos de la película (sus luchadores monstruos, su turbador rey drag queen, sus, je, guardias casi sacados de un manga), que me parecen un acierto. ¡Ya estamos hartos de que todo tenga que ser realista! Pero no lograba estar en la onda de los protagonistas. Era extraño, porque derramé alguna lagrimita en un momento climático, pero aun así me sentía distanciada de los personajes. Es que era demasiado; demasiado grito, demasiado ejército, todo demasiado exagerado... A la segunda o tercera escena de batalla me encontré pensando: "¿cuándo va a terminar esto?", y bostezando en mitad del cine.
Otro problema grave que yo tenía era el guión. Sinceramente, la historia de 300 me parece simple hasta decir basta. Había duplicidad de roles, de situaciones, personajes que en un momento pensabas que iban a ser relevantes y que luego se difuminaban. En un cómic uno se puede permitir otras licencias, pero esto es cine; y me daba la impresión de que la adaptación, de tan fiel y con esa obsesión pictórica y guerrera, estaba incurriendo en fallos de texto cinematográfico. Además, lo que pasara con la reina en Esparta no terminaba de importarme, porque sabía que se iban a cargar a los 300 y que daba un poco igual si convencía al Consejo o no. Todavía, si lo hubieran puesto como que la supervivencia de Leónidas y sus 300 dependía de que la reina lograse poner de su parte a los ciudadanos... Pero qué va. No veía la preocupación de los espartanos, no veía las prisas de la reina... daba lo mismo lo que hiciera.
Por último, yo ya sabía que iba a ver una película que ponía a los persas como máquinas de matar y a los espartanos como recios y atestosteronados guerreros que hacen aquello para lo que están entrenados. No tengo demasiado problema con que se me justifique o incluso glorifique la guerra, porque 300 no habla de guerras reales, sino de hermosas peleas en un entorno crepuscular, donde la sangre salpica a la cámara como un videojuego y los espartanos medio desnudos dan saltos acrobáticos matando elefantes diabólicos. Pero sí debo confesar que me parecía que la filosofía de la película, y sobre todo de los espartanos, tenía más agujeros que un colador. Somos un pueblo guerrero y sangriento - pero sólo cuando nos atacan; no dejamos que el jorobado nos ayude - pero sí los torpes arcadios; nos regimos por las leyes de los dioses - pero Leónidas se las pasa por el forro; no decimos te quiero ni damos mimos a los niños - pero no se ve otra cosa con la reina madre y su hijo; sacrificamos 300 hombres en una guerra que sabemos perdida... ¿para defender Esparta de un destino horrible o simplemente para la gloria, que no me ha quedado claro?
300, como gran parte del cine de Hollywood, está llena de contradicciones. De verdad, Hollywood tiene que resolver ya esos problemas que tiene con la representación de las mujeres, de los gays, de las familias, de la sexualidad y de los buenos en general. Lo que no puede es dar todo el rato una de cal y una de arena. O la reina es una mujer de rompe y rasga y pinta un montón en Esparta, como parecía al principio, o no es más que la "esposa de" y los espartanos se pasan por el forro lo que diga esa señora. ¡Si no hace falta que sea lo primero, sólo pido coherencia! O haces personajes homosexuales o no los haces; no dejes caer cientos de guiños sobre tipos que luego se comportan como machitos heteros en cuanto tienen la ocasión, no vayamos a ir demasiado lejos con las sugerencias. O las familias en Esparta son meros instrumentos al servicio del entrenamiento de los futuros guerreros, o son familias felices casi modernas de papá, mamá e hijito. No se puede tener todo, y yo prefiero que lo dejen machista, violento y retrógrado a que intenten ser políticamente correctos y se queden en el quiero y no puedo, los gestos de cara a la galería. Por eso creo que los espartanos me habrían gustado más si hubiesen sido más... sádicos, brutos, todavía más fríos. Apenas les vemos cometiendo actos de brutalidad entre ellos; sólo al principio, cuando Leónidas es niño (y se insinúa más que se ve), con los persas (malos), y con los pobres animales (¡qué habrían hecho los lobos, elefantes y rinocerontes!).
Eso sí, en general me gustó mucho Leónidas y el actor que lo encarnaba. Creo que fue lo mejor de la película, incluso en la vertiente sólo visual, je. Aunque me sigo quedando con los hombres llorones y más vestidos de El señor de los anillos, por ejemplo, o incluso los galanes de Troya. A los espartanos les faltaba profundidad, más relación entre ellos y menos danzas aéreas.
Creo que el problema principal de la película, en mi opinión, es que es demasiado poco película; es un videojuego jugado por una persona con intereses distintos a los míos, un cómic filmado viñeta a viñeta, y eso tiene sus inconvenientes. No está mal haberla visto... pero no creo que vuelva a verla por iniciativa propia. Si acaso, me quedo con su representación en papel.
Ayer estuve en el Salón del Cómic. Era más pequeño de lo que yo había imaginado (juraría que faltaban fanzines), pero estaba muy... concentrado. ¡Había tantas cosas!
Participé en la tontería esa de juego de Sóc un cómic --no digáis nada, pero un chico muy amable me agujereó un par de fases sin tener por qué (0:))--, dibujé al Caballero Muerte y su Caballo para el concurso de crear un superhéroe (digamos que sólo se me ocurrían superhéroes estúpidos, como Cacahuete-man, y decidí que un jinete del Apocalipsis sería al menos superpoderoso) y disfruté de los paneles pintarrajeados por todo el salón. ¡Cuánto arte en potencia y cuánto frikismo en acto!
Durante varias horas me paseé, con mucho agrado, entre jóvenes y viejos, sobrios y caracterizados, parejitas de chicas, de chicos e incluso de chicos y chicas. Estaba segura de que conocía alguna cara de las que habían venido allí. Pero nadie reconocía a la Gran Elenis, así que la Gran Elenis --que no estaba por la labor de salir de su cómodo incógnito-- se quedó sin saber si esa chica de la entrada era efectivamente quien creía que era, si el chico de más allá era el autor del tebeo que pensaba, si los escandalosos de allí procedían de la comunidad que imaginaba... y, aún peor, sin lograr que le saliera el nombre del Dibujante Reputadísimo(TM) que se sentó junto a ella y se puso a firmarle libros a su cohorte de fans. Sigue sin salirle. Por ahí me comentan que está muy mosqueada por no acordarse.
También eché, por primera vez en mi vida, una partida a la Wii. No fue ninguna experiencia alucinante, pero imagino que es porque me tocó el juego de lucha y recibí más hostias por parte de Goku que en toda mi vida jugante (además, la chica-Goku decía mientras me hacía papilla: "pues esto es increíble, a mí siempre me ganan"). Yo tenía más ganas de practicar el famoso movimiento de brazo, pero había gente esperando.
Y las exposiciones, muy chulas todas. Me gustó la de Blacksad, aunque tampoco tenía nada especial... pero hacía ilusión contemplar el dibujo original, hecho y coloreado con tanto mimo, y al estar en un sitio cerrado, provocaba una sensación de intimidad. Aunque mi favorita fue la de Los amigos de Astérix. Cielos, eso era material para Derivadas fijo.
Ah, tengo un libro firmado y una foto de Enki Bilal. :) No hice fotos, salvo ésta, y ahora no puedo subirla porque me he dejado el %$·&$%! cable en Madrid. Juro que será donada a la Wikipedia con mucho amor. Hace tiempo que tenía ganas de contribuir con material audiovisual capturado por mí.
P.D.: ¿Alguien de por aquí me mandó ayer un SMS felicitándome el cumpleaños? Querido desconocido (o desconocida, y no sé por qué, me da que eras con a), que sepas que es hoy, pero te agradezco muchísimo la intención. :) No sé si irme otra vez al Salón, irme de excursión o comprar un bizcocho con una vela y soplarla junto a la parejita de mi piso, que de cómics no entienden nada, pero son simpáticos.
Acabo de darme cuenta de que pasado prácticamente mañana empieza el Salón del Cómic de Barcelona 2007 y que, por primera vez, tengo oportunidad de asistir.
Y que sería tonta si no lo hiciera con unos cuantos dibujos de Vera y amigos bajo el brazo y una Sonrisa Elenística Encantadora®, de ésas que sé poner cuando me siento segura de mí misma. Últimamente tengo buenos momentos en ese sentido. Será ese convencimiento de que, para hacerlo mal, prefiero hacerlo yo.
Viene Enki Bilal.
Viene Gipi.
Vienen Purita Campos, Andreu Martín y otros tantos ídolos de juventud, y algunas aficiones nuevas como Sonia Pulido.
Moriré.
Tengo un nuevo caballo. El de Madrid es un potrillo retozón y simpático llamado Bug (Buggy para los amigos). Ésta es algo así como una yegua vieja que se cae a pedazos, pero no se podía pedir más por veinte euros y sabiendo que procede de un Punt Verd. No sé qué nombre ponerle. Tiene pinta de abuela camionera que fuma puros con bronquitis.
Barcelona está siendo muy generosa conmigo. Me siento casi como pez en el agua, y eso que estoy maravillosamente sola. Y lo de ir en bici por la ciudad sin dejarte los nudillos blancos de miedo es incomparable: un verdadero placer.
Si me pescáis bajando la Meridiana con cara orgásmica y los pelos al viento, sobre una yegua camionera que hace un ruido muy raro con los frenos, gritad "¡Elenis!", y prometo que haré ondear mi bolso de gatalana en señal de afecto.
¡Neil, malo! Dijiste una vez que tu historia sobre el personaje de Susan de las Crónicas de Narnia era "slash fiction". Y claro, cuando te la publicaron, medio mundillo fanfiquero cloqueó admirado y excitado. Encima, tocaste una cuerda de esas que habían estado mucho tiempo esperando, así que se te miró con buenos ojos y otros autores comentaron cosas al respecto.
¡Mentirosillo! Hoy por fin la he leído y no hay trazas de lesbianismo. Sólo algo de violencia, cunnilingus y bestialismo, y ya sabemos que esas son cosas que pasan antes que la homosexualidad con muchos editores.
(Por cierto, que la primera vez que leí tu fanfic --porque eres un guarro y lo sabes, que eso era un fanfic-- me quedé un poco traspuesta ante tantos niveles de lectura, y cuando terminó pensé: "¿eh?". Testaruda, lo volví a leer y al final me dije: "¡ah!". Aun así, ya voy por la tercera vez y todavía hay aspectos que se me resisten. Aunque me gusta más cuanto más lo leo. Ah... yo quiero ser tú.)
Cerca de aquí hay otra producción. Dicha producción, por necesidades de lo que están haciendo, ha puesto varias veces distintas versiones de la canción de Pippi Calzaslargas en alto en lo que va de semana. A Elenis no le pueden poner esas cosas, porque ya se distrae de sus entrevistas con ETA y se retrotrae a una época que le despierta euforia corazonil. Así que hoy me he levantado con un pendrive en la mano y he pedido que hagan el favor de grabarme las canciones, porque esas cosas no se hacen.
Para mi sorpresa, las canciones que me han dado están en alemán, no en sueco, y encima me las han grabado en formato iTunes, para el que se necesita autorización. Así que me he ido un poco mosqueada a GoEar para buscar algo que aliviase mi punzante nostalgia.
He encontrado esta versión, también en alemán. Y claro, me he reído. Aun si no entendéis la letra --no tiene nada de particular, salvo si la miramos con ojos sucios-- no se os pasará por alto la mala intención de los gemidos y el "schneller, immer schneller!" de Pippi ("¡más rápido, más rápido!"). A ese grupo le debe ir ese rollo; también tienen una versión metalera del eurovisivo Ein bisschen Frieden, con parodia de acento incluida.
Cuando estuve en Alemania, me llamó la atención que allí la figura de Pippi Calzaslargas (Pippi Langstrumpf para ellos; Pippi Långstrump en el original, y Pippi Longstocking en inglés) fuese poco menos que adorada como un pequeño y nostálgico icono feminista. Dondequiera que fuera, tenían postales de Pippi, libros de Pippi, bolsos de Pippi, la fuerte niña que vivía sola con su mono y su caballo y que hacía "lo que le apetecía" (como dice la canción).
En realidad, este tipo de niños son bastante comunes en los libros de Astrid Lindgren, desde los críos de Bullerbyn, que debían recorrer así como tres kilómetros descalzos (¡¡en Suecia!!) al ir y venir del colegio, hasta los hermanos Corazón de León --que vivían completamente solos en un mundo después de la muerte-- y el imparable Miguel el Travieso (¿alguien sabe qué relación hay entre éste y el Daniel el Travieso yanqui? Porque hay una frontera entre inspiración y copia). Pero quizás Pippi sea la representación más extrema de ellos, al decidir vivir sola incluso después de reencontrarse con su padre.
De pequeña pensaba que era fascinante, pero no podía ver que también es rompedor, a su manera. No sé bien qué tipos de libros infantiles se escriben hoy, pero me da la sensación de que muchos optan por modos de vida más convencionales. Será cosa de la evolución de los tiempos.
P.D.: Por cierto, ¿sabíais que mi querido Hayao Miyazaki estuvo a punto de participar en la adaptación a televisión, en anime, de Pippi Calzaslargas? No hubo suerte y el proyecto se lo llevó otra productora. ¡Qué pena!
P.D. 2: WTF? Hay gente suelta que está aún peor que yo. Sinceramente, cuando veo estas cosas me gustaría conocer a los autores, aunque sólo sea por curiosidad.
Lista de obras comerciales derivadas de otras a lo largo de la Historia. Los que entendéis, entendéis de qué se trata.
Por favor, ayudadme a ir añadiendo información al wiki y a pulir la que ya está. Si os molesta su modo de edición, cuando editéis la página, abajo a la derecha hay una opción para desactivar el editor de texto y hacerlo todo manual.
También hay que trabajar la definición. Por el momento, me refiero a obras que provienen de otras con un autor reconocido (como Leonardo Da Vinci) y/o protegidas por copyright o propiedad intelectual (todas las de nuestra época).
Os pido que las películas, de momento, no sean incluidas en la lista, porque --lo dijo la que estudia un doctorado de cine-- el cine es el medio más vampírico que jamás se ha creado en el mundo mundial, y prácticamente todo lo que hace es derivado de otras obras (novela, cómic, videojuego...) o "inspirado en", "reinterpretación de", cuando no "remake de" las mismas.
Algún día me dedicaré a buscar información (y si no, a crearla) acerca de los efectos terapéuticos del fandom, los llamados ships y OTPs ("one true pairing") y la fanfiction. En general, dirían los psicoanalistas, es un fenómeno positivo, porque contribuye a despertar sentimientos de amor (y los afectos eróticos entran aquí). Claro que tiene su reverso oscuro, su sombra, Jung dixit; yo desde luego lo he comprobado.
Todavía no sé explicar cuál es el sentimiento. Pero creo que cualquiera que se haya relacionado con fandoms, y ni siquiera esto, con comunidades que aglutinan a personas que comparten unos intereses y un fin (social, recreativo...), puede comprender a lo que me refiero. Se parece también al espasmo creativo, lo que Picasso llamaría la "inspiración" y otros poetas la "musa".
Cuando ambos se combinan, la sensación es muy agradable. Hay como algo de euforia (lo que llamaríamos "el momento OMGOMGOMG!!!"), satisfacción, optimismo, impresión de estar cerca de algo cálido, acogedor, algo bueno en el sentido más puro de la palabra. Contribuir algo bueno, a cambio de lo bueno que se te da. Eso es al menos lo que yo siento.
Hoy día, a mis casi veinticinco años, siento casi vergüenza de decir que he pasado momentos muy felices leyendo fanfiction, participando en foros y listas y admirando la mágica conexión (para mí, verdadera) entre los miembros de mis OTPs -- porque yo siempre he querido a ambos miembros de un OTP, quizás a uno un poquitirrín más, pero en igualdad de condiciones.
Actividad colectiva a la vez que solitaria, productiva e improductiva, como el amor a una persona que es una presencia constante en tu vida; tener algo que funcione como mito e ideal, una causa que defender, por pequeña que sea, un lugar abstracto como hogar... es tan vital para las personas como sus necesidades de comida, sueño, seguridad y vida en comunidad.
Hay algo raro en todos estos planos del enamoramiento. A veces, ni siquiera parece de este mundo.