Es posible que algunos ya hayáis recibido un mensaje de móvil al respecto, pero lo comento por aquí porque cuanto antes despache este asunto mejor.
Me han robado el portátil.
Corrección: me han robado el portátil donde estaba almacenado TODO Gaylands (todo, desde las 70.000 palabras de El último verano hasta los relatos anexos de cada chica y las coñas), TODAS las Marías (unas 60.000 palabras) y básicamente TODO mi trabajo literario, audiovisual y "artístico" desde hace cinco años, cuando comencé a utilizar el otro ordenador y posteriormente mudé los documentos a este portátil.
Básicamente, os pido por favor que si conserváis algo de lo que alguna vez os pude enviar (fics, cuentos, relatos completos e incompletos, dibujos, poemas... los iconos y las veces que os escribí un par de líneas por el messenger no hacen falta) me lo enviéis a estrambotica(arroba)gmail(punto)com. Por favor. No tiene que ser ni hoy, ni mañana, pero os suplico que algún día que podáis en las próximas semanas le dediquéis un rato a investigar vuestros CDs, viejos discos duros, viejas direcciones de correo, etc., cualquier sitio donde sospechéis que pudiera haber algo. Fire, Carla, por alguna razón tengo la impresión de que vosotras podríais tener varios archivos de distinta índole. Por favor. Intentaré colgar más adelante un documento con títulos de cosas mías que yo recuerdo, y quién creo que las pudo tener, para ahorraros trabajo.
Los programas, juegos grabados, las imágenes y la música que pudiera tener ahí me la traen floja, porque mal que bien, se pueden descargar de nuevo. Me jode más por las manipulaciones, cómics (Vera entre ellos) y dibujos escaneados, porque no sé dónde están los originales --ni siquiera "si" están-- y no son más que una plantilla sobre la que trabajar.
Los recuerdos en forma de imágenes, vídeos, e-mails y conversaciones me duelen más, por su valor sentimental. Muchos se han perdido. Y, lógicamente, me preocupa el hecho de que el disco duro contenía imágenes comprometidas (léase: pornográficas). Reconozco que fue lo primero que me vino a la cabeza y me dejó helada. Pero ya sabemos que, si nos hemos hecho una foto en pelotas, todos estaremos en pelotas en algún lugar de internet, así que no tiene sentido horrorizarse más allá del mal trago. Que se pajeen o se rían si quieren.
Lo que me está dando el mal rato de mi vida son los documentos.
Tiene gracia que en los meses pasados haya estado tan productiva y dando la coña con todo lo que había escrito en los últimos años. Sabéis que yo escribo despacio, releyendo y recorrigiendo mil veces. Bueno, ya nada de eso tiene sentido. Calculo que tendré copias de seguridad de un 15% de lo que he producido; si contamos lo que puede circular por internet o las cosas que a lo mejor tenéis vosotros, la cosa puede aumentar a un 20-30%. Los textos de adolescencia en los que quería basarme para crear un futuro NaNo, adiós. Los archivos de poemas, adiós; siempre supe que yo no estaba predestinada para ser poetisa. La gran mayoría de los relatos, adiós. Los fanfics, esos de los que alguna vez os he hablado y que necesitaban "los últimos toques" antes de ser mostrados, adiós. Voy a rebuscar por si tuviese una vieja (viejísima) versión de las Marías (de principios de noviembre) y algo así como quince o veinte hojas de los capítulos iniciales de El último verano. Ni siquiera sé si conservo Leona, y con eso os lo digo todo.
Imagino que querréis preguntarme cómo y por qué. Pues delante del MACBA, en la Plaza de los Ángeles. Venía de la biblioteca y dejé un momento el portátil en el suelo, a mi lado, con su funda, para hablar por el móvil. Fueron veinte segundos. Cuando volví a mirar ya no estaba. Eché a correr por toda la plaza y no lo vi. Me recorrí todo Joaquín Costa, interrogué a los quinquis, entré en la librería del museo, en las cafeterías, sobreviví a un ataque de llanto, volví a cruzar la plaza examinando a los skaters, y el portátil HABÍA DESAPARECIDO sin dejar huella (lógicamente, anda que el ladrón sería tonto).
He puesto carteles por toda la zona. Es un Acer Travelmate, en una bolsa beige; estaba encendido y tenía puesto un bonito fondo de Bettie Page. El portátil iba bien, pero es lo que menos me importa. Lo único que quiero, por lo que pagaría cien, quinientos, mil euros, son mis archivos. Imagino que actualmente se hallarán ya en el limbo y mi portátil, bien formateado, de oferta en el mercado negro. Nadie parece haber tocado mis cuentas de correo o mis contraseñas de internet (y podían haberlo hecho), así que intuyo que han ido al grano, más allá de un mero curioseo.
Esto es lo peor que me podría pasar, después de las cosas verdaderamente graves. Estoy hundida. No niego que de todo se sale y que, al menos, nadie me ha cortado la cabeza, por lo que ésta podrá seguir produciendo cosas en un futuro. (Además, me han dicho que sin cabeza no se vive.) Pero no dudo que comprenderéis que, ahora mismo, todos los bunnies y el entusiasmo que pude mostrar en los últimos tiempos se me han ido por el water. Ni siquiera sé qué voy a hacer con mis trabajos de doctorado, puesto que la gran mayoría de información estaba ahí. Siento que tengo una mala suerte horrible y, ahora mismo, no tengo fuerzas más que para arrastrarme al tren, volver a casa de mi madre en Madrid y meterme debajo de la cama.
Posted by Elenis at September 7, 2007 4:36 PMA m me pas algo parecido. No me robaron el porttil, pero se rompi el disco duro y perd TODO. Y desde entonces apenas hago fotos, ni escribo, ni me gusta coleccionar imgenes de los cuadros que me gustan, ni otras muchas cosas.
Supongo que en el fondo hay una moraleja positiva, pero an al recordarlo me duele como un si fuera un novio que se muri o algo as.
De hecho justo ahora acaba de sucederme lo mismo con el mvil, la agenda, los mensajes...
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh!