July 20, 2007

El feliz ultracliché

Tengo un pequeño romance con la vieja canción de It's My Party. Hoy la iba tarareando en el bus.

Conductor: ¿Qué cantas?
TouristBusWorker: Oh, eh, nada, una musiquilla que estuve escuchando ayer y se me ha pegado.
Conductor: ¡Ah! La del cinturón, ¿a que sí?
TBW: No, no. Es esa clásica de... (Hace performance para él.)
Conductor: (Contempla como si viniera de otro planeta.)

El tema me remite con mucha facilidad a los mundos de internados y faldas por debajo de la rodilla. Casi todas estas canciones de finales de los cincuenta y principios de los años sesenta lo hacen. Era el comienzo de la macroexplotación teenager. Y tanto la letra como la forma ejercen en mí la atracción típica de los motivos que ya nacieron rozando el cliché y ahora, repetidos hasta la extenuación y asesinados por la cruel obsolescencia (*), casi han logrado estar más allá de él. Deberíamos inventar una palabra para estos productos: ¿ultracliché?

Sea como sea, no me digáis que el efecto del estribillo no es inmediato. La pobre chica-cantante da una fiesta. Es su fiesta. Y su chico, el Johnny (¡malo!), ¡la deja tirada para irse con esa perra de la Judy, de la que no sabemos nada (la Wikipedia sueña), pero podemos afirmar, sin género de dudas, que es una perra! Qué humillación. Qué tentaciones de suicidio. Y la chica, medio escondida entre sus vinilos y sus rizos de bigudíes, con las mejillas rojas y húmedas, maquina su venganza a la vez que reclama su derecho a decidir sobre sus lágrimas: "it's my party and I'll cry if I want to, cry if I want to, cry if I want to...". Aw. Que alguien me alargue un pañuelo, por favor.

Lo de la venganza no ha sido gratuito. De hecho, esta canción es una de las pocas que conozco que tiene continuidad con otra: Judy's turn to cry. Yo no sé a quién se le ocurrió eso de escribirle una secuela más blytonescamente moralizadora, y además, me parece una birria comparada con la otra (por no decir una copia). Pero que sepáis que la prota puso a Judy (¡perra!) en su sitio, porque le re-robó a Johnny mediante la cuidada estrategia de darle celos. Ouh, no sé yo quién es más perra a estas alturas, si cualquiera de ellas dos o el memo de Johnny, que primero le regala un anillo a Judy en las mismas narices de la otra y después le pone un ojo morado al tipo que la besa.

Resulta gracioso que la historia de la música pop se haya compuesto de álbumes con canciones sin ningún nexo unas con otras. En ocasiones he visto algún disco de grupos metaleros o independientes que sí cuenta una historia en bloque, pero es raro. En general, si algunos artistas intentan dar unidad al producto, es más mediante signos estilísticos o... cambiando de apariencia cual serpiente cada vez que sacan disco nuevo.

Como me he puesto nostálgica, ahí va una enumeración de otros artistas y canciones que suelo escuchar para escribir sobre las chicas de Gaylands: todas las de la jovencita Petula Clark (británica, como Helen Shapiro, que cantó It's My Party antes que Lesley Gore ;)), el archifamoso Sugar Sugar (todavía me fascina que una canción pueda decir honey oh sugar honey baby sin respirar y sin sonrojarse), Living Doll del otrora empalagoso Cliff Richard... y varias de Gerry & The Pacemakers, The Mamas and the Papas, y hasta alguna de Simon & Garfunkel. Y, mucho, Sugar Baby Love de The Rubettes, pese a que ya es del 71. Pero es que, cómo expresarlo, sugar baby love. Tiene todo el espíritu. Cualquier canción que diga esas tres palabras seguidas es susceptible de ser ultracliché y por tanto apostarse en la frontera de lo ultrañoño, con la espalda vuelta hacia el abismo de lo ultratenebroso. Me han dicho que todo está muy próximo en los ultramundos.

(*) Recuerda, mundo, que los jóvenes del 2030 se reirán de nuestras modas y convenciones de la misma forma que ahora nos reímos nosotros. ¡Recuerda, porque los medios tienen la capacidad de fagocitar el pasado!

P.D.: En cuanto a Ponte el cinturón (que yo lo sé, la mayoría pasaréis del resto de letritas de esta entrada), ¿por qué la DGT no hace una campaña con la canción? ¿Qué puede pasar, que la gente no lo encuentre serio? Bah, pero si hay demasiada seriedad en el mundo. Yo siento mucha simpatía por las canciones tontas, los "artistas" descabellados y los One-Hit-Wonders, no sé por qué. Amo a Laura forever. Y La bomba. Y Aserejé. Y La, la, la. Y Opá. Y Saturday Night, tidididadidadadá. Me haría una camiseta superchupiguay con todos.

Actualización: Tenía que ser. Lesley Gore entiende. Por cierto, hasta que la vi en persona estaba segura de que era un tío; mi ignorancia de los nombres con variante masculina (Leslie) y femenina (Lesley)... aunque en mi defensa debo decir que he visto muchas mujeres llamadas Leslie, así que no veo por qué no podía ser al revés. Y por eso, cuando la vi me resistí un ratito a bajar del burro, aunque ahora me parece ridículo. Pero que os lo diga Adhara...

Posted by Elenis at July 20, 2007 4:38 PM
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