Estos días tenemos un seminario de un profesor venido de Texas, una pequeña eminencia en el mundo académico de los géneros cinematográficos. (Aunque no sé si sabe que no era la primera opción. Decírselo sería demasiado cruel.)
Es curioso recibir una clase en inglés y escuchar a la gente que normalmente habla en catalán y castellano intervenir en este idioma. En cualquier caso, con el bus por las mañanas y teniendo en cuenta que para mí el catalán también es un idioma no nativo, no es ningún problema. Creo que sentiría mucha más vergüenza si, por ejemplo, hubiese tenido de repente esta clase en la Complutense. Además, a él se le entiende casi mejor que a las películas de los años cuarenta que pone...
(Nota aparte sobre el inglés: de verdad que las inglesas me matan. Además, son las inglesas, no ingleses. Son las únicas capaces de pedirme un ticket "for tchú dAAAys, plís", con toda la boca abierta en a, y se quedan tan anchas. También son capaces de pedírmelo "for tchú díiis". Me matan, con esta muerte angustiosa pero dulce de los acentos.)
En realidad, yo lo que quería comentar no era sobre el idioma, sino sobre la forma de dar clase de este señor. Las expresiones "pausa", "silencio" y "mente ociosa" no existen en su cabeza (en la mía sí, pero es automático). Ese dinamismo debe de ser consecuencia del inglés, porque también les pasa a los británicos. Pero es la primera vez que estoy en clase con un estadounidense, y este aspecto resalta para bien. Lo siento, pero si estamos formados en la cultura del espectáculo, hay que jugar según sus reglas...
Por ejemplo, este hombre nos cuenta películas. Digo que nos las cuenta porque viene con PowerPoints con los fotogramas más representativos y nos va narrando qué pasa, útil si no la has visto (aunque te spoilea todo, claro). Y lo hace bien. Casi diría que es lo que más estoy disfrutando del seminario. Tiene un don para resumir y para narrar.
Incluso aquí, que no es ni por asomo el horror de las masificadas aulas de la UCM, a los alumnos nos cuesta salir de nuestro abotargamiento habitual para intentar responder a sus frecuentes "comments, questions?", más que nada porque si el silencio se prolonga más de dos segundos, él mismo sigue adelante. Es como una fusta cinéfila en el trasero, para emplear una bonita metáfora BDSM. A mí me haría falta esa fusta en mi vida habitual, pero muchos de los profesores que he conocido en mi vida necesitan una sesión de azotes.
Por cierto, que el doctorado me excita intelectualmente una barbaridad. Un punto a favor de la idea de quedarse aquí, entre otros, claro.
Posted by Elenis at May 22, 2007 10:25 PM