A mí lo de los hombres metrosexuales siempre me ha parecido una chorrada como un piano. No por el propio concepto, sino por la forma de abordarlo. Metrosexual. ¡Como si el usar cremas y hacerse el láser tuviese mucho que ver con la sexualidad! Metrosexual. ¿Persona a la que le ponen los rascacielos, o qué?
"Metrosexualidad" es un término confuso. Reduce al absurdo lo que es el resultado de los cambios en la imagen masculina y la deriva consumista de la sociedad en las últimas décadas. Convierte las preguntas inquisitivas de "¿qué hay de femenino en las actitudes del hombre de hoy?", "¿cómo son los jóvenes urbanos del año dos mil?", "¿cómo entiende o se enfrenta el hombre joven a su masculinidad?" en una mera dualidad superficial, un "tío que se pone cremitas versus el hombre-oso de toda la vida". Y se supone que todas las mujeres se ponen cremitas y están interesadísimas por el tema, ¿no?
Sin duda, que se le haya dado nombre al concepto (desafortunado, pero al menos se le ha nombrado) indica que la propia sociedad lo ha percibido. La sociedad parece un catedrático despistado. Es muy gracioso ser testigo de cómo de pronto "la sociedad" cae del guindo, se pone las gafas y observa con sorpresa fenómenos que llevaban gestándose la tira de tiempo, pero que parece que nacieron ayer. "La sociedad", en este caso, se acojonó; y como no pudo librarse de su arcaica asociación de "hombre que cuida su apariencia = maricón", llamó a ese tipo metrosexual, como si portase consigo una forma verdaderamente nueva de entender la sexualidad.
Y la tele y los medios se llenaron de contraposiciones y chistes metrosexualófobos (¡mamá, miedo, que asaltan mi identidad masculina!) y en el fondo muy envidiosos (¡porque a "las chicas" --sean quienes sean las que están contenidas en ese concepto-- les gustan así!). Mientras parte de los hombres españoles salía en masa a comprar cosas que antes ni siquiera les sonaban y que a menudo nadie, tampoco ninguna mujer, les había pedido, el llamado macho ibérico (otro concepto que vaya usted a saber lo que quiere decir) reaccionaba (en el sentido más político) y reclamaba virilmente la firmeza de una identidad tradicional, que en el fondo es lo que a las mujeres les gusta (repito: ¿y quiénes son "las mujeres" aquí? Porque me da que, aunque el debate versa sobre sus preferencias, no tienen mucha voz y voto).
Hablan de la imagen, porque es de lo único de lo que se sabe hablar hoy; pero lo que hay debajo es mucho más. Personalmente, me resulta triste que, una vez más, "la sociedad" (que también habría que definir quién es) haya encontrado el camino para ultrasimplificar, heterosexualizar y normativizar las enormes grietas que no ve sin ponerse las gafas que guarda en el bolsillo. Eso sí, las empresas de "productos de belleza" (ídem) estarán muy contentas.
P.D.: Esta entrada venía a que estaba saltando de blog en blog y confirmé mi creencia de que hay chicos que son verdaderas lesbianas en cuerpos masculinos (sí, bollos, asumidlo; los hay, y cuando lo son de verdad, tenemos mucha más afinidad con ellos de lo que podéis pensar), al igual que hay tantas chicas que son gays atrapados en cuerpos de mujer. Tengo en mente un cortometraje sobre una chica que es algo así como un chico bisexual y con mucha pluma atrapado en un cuerpo andrógino, aunque ella no se define así. Rizar el rizo, ¿no? Bien, eso me gusta.
Posted by Elenis at May 4, 2007 11:00 PM