January 2, 2007

De enero a junio

Es año nuevo y yo tendría que estar preparando mis cosas para mudarme a Londres. Pero estoy en la misma redacción madrileña del año anterior, frente al mismo ordenador (sin tarjeta de TV), esperando un prometido contrato.

¿Cómo ha cambiado así la situación? Pues, básicamente, porque la empresa de casting de Londres se arrepintió de la beca que me iba a dar y decidió dar la callada por respuesta.

O paso por paso:

  1. Yo contacté con ellos para fijar fecha de comienzo. Dije que ya que tenía que terminar en mayo, podíamos iniciar la beca en diciembre en vez de enero (como mencionaron). Y que ya que terminábamos en mayo, prefería que fuese en torno al día 15 porque tenía que volver a España para asistir a varios seminarios de doctorado.
  2. Ellos me respondieron que esperaban que la beca fuese de enero a junio y preguntaron cuánto durarían mis seminarios.
  3. Dije que eso no podía ser, porque según las normas del programa la beca Argo sólo podía durar hasta mayo. Mis seminarios durarían un par de meses.
  4. Respondieron que habían estado hablando y que no les parecía que fuese la persona adecuada para esto. Que estaban esperando a alguien con ganas de trabajar y aprender y labrarse una carrera en la industria, y creían que yo tenía demasiados compromisos para tomarme en serio la oportunidad. Y que, por cierto, necesitaban a alguien que estuviese con ellos de enero a junio.
  5. Contesté muy sorprendida que creía que había habido un error, que ni yo ni nadie podía comprometerse de enero a junio porque HABÍA QUE TERMINAR EN MAYO SEGÚN LAS NORMAS DEL PROGRAMA, y que me encantaría discutir ese malentendido por teléfono. Nunca llamaron.
  6. La empresa contactó con mi tutora para pedirle otro candidato que fuese con ellos de enero a junio. Ella les respondió que no era posible, que ya habían tenido su proceso de selección y su candidata (yo) y que todos los becarios debían terminar en mayo.
  7. Por mi parte, yo hablé varias veces con la tutora para que explicase la situación a la empresa (a ser posible, de forma que lo entendiesen) y me dijera de una vez si tenía que prepararme para irme o si lo mandaba a freír espárragos. La buena mujer se tiró así varias semanas. No la culpo, porque yo también intenté llamar en varias ocasiones y pasaron de mí. Las otras veces me habían parecido tan amables que no podía creerme que ahora nos ignorasen.
  8. La tutora me llamó para decirme que había conseguido contactar con ellos tras desesperados intentos y que habían resuelto que una beca de enero a mayo no les compensaba.
Como imaginaréis, me he sentido dolida, engañada y culpable. Hice mal en hablar demasiado y mencionar los cursos de doctorado; las empresas esperan que estés a su santa disposición, así que si no estás, cállate y ya se lo dirás cuando llegue el momento. Aprendida la lección.

Ahora bien, sigo sin comprender esa obstinación por un becario "de enero a junio", intentando pasarse por el forro hasta las normas del programa Argo. Siempre que no entiendo un comportamiento empresarial, es que se me escapa un factor económico. No sería la primera vez que una empresa se empeña en algo irrealizable conmigo y luego descubro que es que si hicieran las cosas de forma normal tendrían que pagar más pasta.

Preferiría que hubiera más transparencia y un poco más de educación, más que nada para no quedarme a cuadros cuando se den estos comportamientos. Oye, guapa, que de irte en mayo nada, porque entonces no recibimos tal subvención, y si no puedes quedarte, por tus compromisos o por el programa, no te queremos. Ah, vale. En vez de eso, la retahíla de que esperaban a una persona trabajadora y que yo no me tomaba las cosas en serio (traducción española-bruta del inglés-frío), fue más dolorosa, más incomprensible y más injusta, teniendo en cuenta que yo me había desvivido por conseguir ir a Londres con ellos.

El mosqueo perdura, pero lo peor ha pasado. Debo reconocer que también hay algo de alivio dentro de la tristeza, porque yo veía con ojos asustados eso de pasarme el año de acá para allá, y porque de repente las cosas en mi programa de Madrid pintaron mejor y surgieron posibilidades de ampliar la plantilla (conmigo y la otra becaria).

Ahora estoy aquí para la nueva temporada y supuestamente voy incluso a firmar un papelito y ser legal. Digo supuestamente porque aún no lo he firmado. Asuntos económicos que se me escapan, supongo, como siempre.

El trabajo es bueno. Al menos, no es malo. Hago lo propio de una becaria y coopero en la medida de lo posible. Y sin embargo...

El tema de mi doctorado sigue en el horizonte. Puedo retrasarlo, como pensaba hacerlo con la beca de Londres, hasta abril-mayo. Pero pagado está, y me daría mucha pena dejarlo correr. Me inclino por callarme como una puta (no vaya a ser que mi transparencia me traicione) hasta un par de semanas antes de saber seguro que me voy.

Sé que muchos piensan que lo más sensato es darle al doctorado una patada ("¿para qué sirve eso en el mundo laboral?") e intentar pegarme a esta empresa como una lapa.

Pero es que aún no he resuelto la pregunta básica.

Posted by Elenis at January 2, 2007 12:13 PM
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