Es año nuevo y yo tendría que estar preparando mis cosas para mudarme a Londres. Pero estoy en la misma redacción madrileña del año anterior, frente al mismo ordenador (sin tarjeta de TV), esperando un prometido contrato.
¿Cómo ha cambiado así la situación? Pues, básicamente, porque la empresa de casting de Londres se arrepintió de la beca que me iba a dar y decidió dar la callada por respuesta.
O paso por paso:
Ahora bien, sigo sin comprender esa obstinación por un becario "de enero a junio", intentando pasarse por el forro hasta las normas del programa Argo. Siempre que no entiendo un comportamiento empresarial, es que se me escapa un factor económico. No sería la primera vez que una empresa se empeña en algo irrealizable conmigo y luego descubro que es que si hicieran las cosas de forma normal tendrían que pagar más pasta.
Preferiría que hubiera más transparencia y un poco más de educación, más que nada para no quedarme a cuadros cuando se den estos comportamientos. Oye, guapa, que de irte en mayo nada, porque entonces no recibimos tal subvención, y si no puedes quedarte, por tus compromisos o por el programa, no te queremos. Ah, vale. En vez de eso, la retahíla de que esperaban a una persona trabajadora y que yo no me tomaba las cosas en serio (traducción española-bruta del inglés-frío), fue más dolorosa, más incomprensible y más injusta, teniendo en cuenta que yo me había desvivido por conseguir ir a Londres con ellos.
El mosqueo perdura, pero lo peor ha pasado. Debo reconocer que también hay algo de alivio dentro de la tristeza, porque yo veía con ojos asustados eso de pasarme el año de acá para allá, y porque de repente las cosas en mi programa de Madrid pintaron mejor y surgieron posibilidades de ampliar la plantilla (conmigo y la otra becaria).
Ahora estoy aquí para la nueva temporada y supuestamente voy incluso a firmar un papelito y ser legal. Digo supuestamente porque aún no lo he firmado. Asuntos económicos que se me escapan, supongo, como siempre.
El trabajo es bueno. Al menos, no es malo. Hago lo propio de una becaria y coopero en la medida de lo posible. Y sin embargo...
El tema de mi doctorado sigue en el horizonte. Puedo retrasarlo, como pensaba hacerlo con la beca de Londres, hasta abril-mayo. Pero pagado está, y me daría mucha pena dejarlo correr. Me inclino por callarme como una puta (no vaya a ser que mi transparencia me traicione) hasta un par de semanas antes de saber seguro que me voy.
Sé que muchos piensan que lo más sensato es darle al doctorado una patada ("¿para qué sirve eso en el mundo laboral?") e intentar pegarme a esta empresa como una lapa.
Pero es que aún no he resuelto la pregunta básica.
Posted by Elenis at January 2, 2007 12:13 PM