November 13, 2006

Londres, Madrid o Barcelona

Justo cuando empezaba a pensar que tenía un cierto plan de existencia (no es que fuera muy sólido, ni que me hiciese mucho más feliz, pero algo había y estaba dispuesta a seguirlo), ocurre lo inesperado:

Me conceden una beca Argo para trabajar cinco meses en una empresa de casting en Londres.

Las becas Argo son unas becas de prácticas europeas para recién licenciados. Sí, estaba inscrita en su base de datos desde hacía más de un año, pero como en muchas otras.

De pronto, me preseleccionaron para esta oferta. Tenía que enviar el CV, y lo hice. Después tuve que realizar más trámites. Contesté a las preguntas que me hicieron por teléfono... todo ello con interés, pero sin esperanza ninguna; imaginaba que en algún momento me quedaría fuera del proceso. Además, yo ya tenía mi plan y estaba dispuesta a seguirlo, carajo.

Y de pronto, lo inesperado: We want you to come over on January. You. ¿¿Yo??

Ilusión y orgullo, claro que sí. Porque creo en la meritocracia antes que en el enchufismo, y me hace sentirme muy... no lo sé, me hace muy feliz que en este proceso, que ha sido limpio de principio a fin, me prefieran a mí de entre todos los candidatos igualmente preparados que tienen. Y porque es Londres. ¡LONDRES, SEÑORES, LONDRES, LA CIUDAD MÁS ESTRESANTE Y MÁS REBOSANTE DE VIDA QUE HE VISITADO!

Pero no son todo facilidades. En primer lugar, está el tema económico, como siempre. La dotación de las becas Argo es muy limitada para la mayoría de países europeos; para Londres es irrisoria. Se me irá todo el dinero sólo en el alojamiento, o como mucho, en el alojamiento y el transporte. (Curiosamente, mi madre se ha ofrecido a ayudarme; las muchas pegas que le ponía al esfuerzo económico en Barcelona parecen no ser un inconveniente cuando se trata de Londres, ¡Londres!)

Después está el tema de mi doctorado. Trabajo me había costado convencer a mi familia de que me iba a largar a Barcelona a perseguir una futura carrera académica. Trabajo me había costado ir a matricularme en la UPF, elegir mis asignaturas, preparar temas de investigación... para tirarlo ahora todo por la ventana. El doctorado sigue siendo mi opción a largo plazo.

No sé si se podría compatibilizar de alguna manera lo de estar en Londres y sacarme, al menos, algunas asignaturas. Si fuera la Complu, no me preocuparía tanto, pero la Pompeu tiene la bendita manía de enseñar bien, y que por tanto los alumnos acudan a las clases y se impliquen en el desarrollo de la materia. Tengo que llamar, a ver qué piensan. Me da miedo. Tanto que les mareé, para ahora decirles que ni siquiera voy a estar allí este año... No quiero anular mi matrícula entera.

Y por último está el tema de que puede que esto no me convenga, mirándolo desde una perspectiva pragmática. En los últimos años me he dado cuenta de que la gente está tan asustada por la mala situación del campo laboral que intentan aferrarse como sea a la primera empresa donde logran trabajar, a ver si logran el ansiado "quedarse". De ahí los becarios que se enfadan tantísimo y sufren incluso depresiones (no es coña, eh; lo he visto) cuando no les renuevan.

Yo nunca he considerado que tuviese ningún derecho adquirido sobre la empresa por el mero hecho de ser becaria, pero debo pensar con la cabeza: de aquí a no mucho me gustaría lograr una independencia económica que me permitiese una mínima estabilidad. Tener experiencia en diversos sitios está bien, pero dar botes y bandazos en mi carrera laboral, no. Ya bastante se me sorprenden cuando leen mi currículum (un claro reflejo de mi dispersión en todos los sentidos).

Sigo sin pensar que la empresa donde estoy ahora mismo sea donde me gustaría estar (o sea, "quedarme"), aunque reconozco que estoy estupendamente en mi programa y con este equipo, que son todos buenísima gente. Y sigo creyendo que las posibilidades de renovar o fichar no son muchas, aunque mi percepción es que han ido aumentando desde que entramos.

Irme a Londres implicaría abandonar estas prácticas un mes antes de su finalización y dar una patada a cualquier posibilidad de seguir trabajando aquí. Sí, conozo gente a la que han llamado de esta empresa tiempo después de la finalización de su máster. Pero la posibilidad de la renovación inmediata, en este programa que tanto me gusta... eso, en todo caso, quedaría para la otra becaria.

Sí, es Londres, ciudad de las oportunidades. Sí, me apetece, para qué negarlo, aunque sólo sea por el reto que supone y por la idea de distancia respecto a mi situación actual que promete. Pero tengo que considerar todos los pros y los contras. Y una vez más, decidir.

¡Qué asco! ¿Por qué no se deciden las cosas solas?

Posted by Elenis at November 13, 2006 2:10 PM
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