Le envié un mail en el que le remeneaba la colita (la mía, y ficticia, malpensad@s) a la directora de mi doctorado para ver si me firmaba una solicitud de beca. Logré atrapar, reducir y condensar (y dolió como un parto) mi torrente de ideas en nueve proyectos de tesis con sus variantes, y se los adjunté en un documento.
Me ha contestado, con mucha corrección, que las solicitudes de becas que ellos pueden avalar son limitadas y que por eso necesitan conocer muy bien el proyecto (y la persona) por el que apuestan. Que mi tutor es otro (al menos ahora conozco su nombre...) y que debería considerar la idea de esperar un poco para ver cómo me va con él antes de pedirle que me firme una solicitud de beca. Junto a eso, me ha dado una orientación general sobre mis proyectos, de modo que probablemente queden reducidos a cinco.
... Ahora entiendo por qué mis profesores de la UCM se mostraban igualmente esquivos cuando yo sacaba el tema de las tesis y las becas.
Posted by Elenis at October 17, 2006 9:23 PMIt`s a nise site.
Respect for you.