September 23, 2006

Lucía Etxebarría, o de bragas, drogas y la Wikipedia

Hablando hoy en el programa en el que estoy de becaria sobre posibles invitados, un miembro del equipo propuso a Lucía Etxebarría, y otra respondió: "No, que encima acaba de plagiar un libro y es como si quisiésemos hacerle publicidad".

Entonces me acordé de ella.

Yo con Lucía Etxebarría ("Lucía", de ahora en adelante) he mantenido una relación de amor/odio durante muchos años. Admiro su desparpajo, la inmediatez de su escritura, su capacidad de conectar con su público, su habilidad para decir las cosas en bruto. Me molesta casi todo lo demás.

Lucía es como la escritora de las bollos/bisexuales de mi generación. Yo tenía quince años cuando se publicó Beatriz y los cuerpos celestes. Y lo sé bien porque yo tuve el atrevimiento de presentarme al mismo premio Nadal con una novelita infumable que, sin embargo, contenía el mismo nivel de teenage angst y divagaciones lésbicas que el libro de Lucía.

En su momento, el libro me impresionó, pese a que todavía me coleteaba en la memoria el tono parecido de Amor, curiosidad, prozac y dudas, que había leído hace poco. ¡Drogas! ¡Bragas! ¡Nostalgia, desarraigo, padres estúpidos, crisis de identidad, amores perdidos! (¿He mencionado ya drogas y bragas?) Qué maravilla para una adolescente.

Hoy día, Beatriz me sigue pareciendo una obra muy interesante, aunque más por su valor cultural-sociológico que literario. Pero me cansé de todos los personajes de Lucía que no son más que ella misma. Por eso, si hoy me arrimo a una bella muchacha con aficiones literarias y le pregunto: "¿Cuál es tu libro favorito?", y me responde: "Beatriz y los cuerpos celestes", me... bueno, no puedo evitar echarme un poco para atrás en mis intenciones literariosexuales y pensar "otra que sigue en los quince años".

El Ya no sufro por amor es otro libro curioso y dice un par de cosas que merecerían ser leídas, aunque como casi todos los libros de autoayuda, le falta unidad y le sobra repetición por un tubo. Pero da la impresión de que Lucía se ha excedido en su entusiasmo precisamente en la parte que me pareció más brillante. Habrá que ver qué surge de esto y si mi querida escritora-símbolo es capaz de dejar de lado su ego para admitir el fallo, en el caso de que se dé por buena la versión de Castelló.

Porque Lucía, como prácticamente todos los escritores famosos (sí, también esa escritora con la que hice un taller y a la que admiro), tiene un ego acojonante. Y más interesante que su demanda por plagio me ha parecido ¡su edición de su propio artículo en la Wikipedia! Aquí podéis leer la historia completa, y os la recomiendo porque no tiene desperdicio. A mí me recuerda ligeramente a la pataleta de Anne Rice con los comentarios de Amazon.

Porque si hay una Anne Rice a la española, gótica y urbana, que en vez del ateísmo al catolicismo fue de la toxicomanía al estilo de vida sano, símbolo de una generación de jóvenes fans que la amó y que se renueva cada vez que alguien entra en esa etapa de la vida, esa es Lucía. Igual que Anne Rice, fue decisiva en mí y en mi gusto literario en los ya mencionados tiempos.

Hoy no pienso que ninguna de las dos sea una gran escritora (y menos si se confirma la cara dura de Lucía con su copia), pero veo la razón sociológica por la que han surgido y la parte psicológica a la que apelan. Y me parece cojonudo que publicaran esos libros-revelación en su momento. Porque sinceramente, bollos y heteros, adolescentes y adultos, góticos y flower-powers, andábamos muy faltos de ellos.

Posted by Elenis at September 23, 2006 6:30 PM
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